El comportamiento humano, según las hipótesis del Mono desnudo, evidentemente evolucionistas, es resultado del perfeccionamiento de actividades primitivas heredadas de nuestros ancestros homínidos, relaciones con el entorno y dentro de la propia especie que se han complicado al punto del idioma, la medicina y la guerra, sin embargo, son estas costumbres y necesidades las que han hecho del hombre el centro del universo y le han permitido alcances imposibles a otras especies; así mismo el autor propone un equilibrio, para garantizar las buenas relaciones hombre- ambiente, y sobretodo hombre-hombre, a través de la autorregulación humana, lo cual no parece ser mas que una utopía.
Las leyes que rigen la naturaleza tienden al perfecto equilibrio, dichos códigos garantizan que la materia no sea desaprovechada y cumpla sus ciclos, y un importante sistema de regulación de este tipo para los seres vivos, es la cadena trófica; la cual hace circular materia y energía por todas las especies, sus normas son tan justas que ante el incompleto sistema social humano parecen brutales, sin tener en cuenta que han regulado la naturaleza desde que existe la vida misma. La especie humana hace parte de la cadena trófica, aunque actividades como la caza, la ganadería, el cultivo y la medicina, nos han convertido en los máximos consumidores por excelencia, y hemos dejado de ser presa, rompiendo el delicado equilibrio natural.
El parasitismo del hombre hacia el ambiente, ha sido una constante desde hace siglos, para exponerlo de forma mas ordenada, cabe hacer referencia a los planteamientos de Sigmund Freud respecto al individuo, exponiéndolo a sí mismo como un todo al nacer, el cual al identificar al objeto, fijaba sus limites con el universo, y al interactuar con él, procura el placer y elude el displacer, distinguiendo el placer como la forma más pura de la felicidad, por lo cual todo hombre se halla en la búsqueda de la felicidad a través del placer.
Es pertinente agregar respecto a los planteamientos de Freud, que el hombre al igual que los demás seres de la naturaleza emplea como medio base al nicho ecológico, bajo los rigores propios de la cadena trófica; no obstante el medio de interacción principal del hombre es la sociedad, que se rige por conceptos tan abstractos como la felicidad, que reenfocada desborda en otros aún mas intangibles como la libertad, la paz y el amor. Es la búsqueda de dichas felicidades y no solo la capacidad racional la que nos separa del resto de los animales, y nos motiva a la producción artificial, transformando lo material para abastecer las necesidades básicas y en un plano más elevado alcanzar lo intangible.
Sin embargo, el hombre durante mucho tiempo ha obtenido sustento de los componentes del universo, sin dar compensación alguna, apropiándose de todo como un recurso, sobreexplotando la naturaleza e incluso a sus semejantes para saciar la sed constante de felicidad, que traducida a otros términos se le llama confort y en el peor de los casos poder, Causando el deterioro del medio ambiente y la escasez de los recursos que tanto necesita. Este caos alimentado por la industria, pareciera salirse de las manos del hombre, por lo cual se propone el desarrollo sostenible, para la correcta gestión, en la transformación de los recursos para las necesidades del presente, y así lograr seguirlo haciendo en el futuro.
Las leyes que rigen la naturaleza tienden al perfecto equilibrio, dichos códigos garantizan que la materia no sea desaprovechada y cumpla sus ciclos, y un importante sistema de regulación de este tipo para los seres vivos, es la cadena trófica; la cual hace circular materia y energía por todas las especies, sus normas son tan justas que ante el incompleto sistema social humano parecen brutales, sin tener en cuenta que han regulado la naturaleza desde que existe la vida misma. La especie humana hace parte de la cadena trófica, aunque actividades como la caza, la ganadería, el cultivo y la medicina, nos han convertido en los máximos consumidores por excelencia, y hemos dejado de ser presa, rompiendo el delicado equilibrio natural.
El parasitismo del hombre hacia el ambiente, ha sido una constante desde hace siglos, para exponerlo de forma mas ordenada, cabe hacer referencia a los planteamientos de Sigmund Freud respecto al individuo, exponiéndolo a sí mismo como un todo al nacer, el cual al identificar al objeto, fijaba sus limites con el universo, y al interactuar con él, procura el placer y elude el displacer, distinguiendo el placer como la forma más pura de la felicidad, por lo cual todo hombre se halla en la búsqueda de la felicidad a través del placer.
Es pertinente agregar respecto a los planteamientos de Freud, que el hombre al igual que los demás seres de la naturaleza emplea como medio base al nicho ecológico, bajo los rigores propios de la cadena trófica; no obstante el medio de interacción principal del hombre es la sociedad, que se rige por conceptos tan abstractos como la felicidad, que reenfocada desborda en otros aún mas intangibles como la libertad, la paz y el amor. Es la búsqueda de dichas felicidades y no solo la capacidad racional la que nos separa del resto de los animales, y nos motiva a la producción artificial, transformando lo material para abastecer las necesidades básicas y en un plano más elevado alcanzar lo intangible.
Sin embargo, el hombre durante mucho tiempo ha obtenido sustento de los componentes del universo, sin dar compensación alguna, apropiándose de todo como un recurso, sobreexplotando la naturaleza e incluso a sus semejantes para saciar la sed constante de felicidad, que traducida a otros términos se le llama confort y en el peor de los casos poder, Causando el deterioro del medio ambiente y la escasez de los recursos que tanto necesita. Este caos alimentado por la industria, pareciera salirse de las manos del hombre, por lo cual se propone el desarrollo sostenible, para la correcta gestión, en la transformación de los recursos para las necesidades del presente, y así lograr seguirlo haciendo en el futuro.
